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5 jul 2025
En los últimos años, prácticamente todas las organizaciones se han apresurado a construir métricas y dashboards para medir el rendimiento. Tener paneles que muestren KPIs financieros, controles de proceso, indicadores de calidad, seguimiento de incidentes o rendimiento operacional se ha convertido en la norma. El concepto de Business Intelligence (BI) ha evolucionado, creando la impresión de que simplemente tener dashboards permite tomar mejores decisiones y mejorar la rentabilidad desde el primer día.
Pero en la carrera por “tener dashboards”, las empresas a menudo olvidan una verdad crucial: un dashboard es solo tan bueno como los datos que lo respaldan.
Hoy en día es relativamente fácil diseñar un dashboards atractivo: las herramientas de BI hacen sencillo crear gráficos en minutos. El verdadero desafío reside detrás de la visualización: preparar, consolidar y gobernar los datos para que las métricas realmente tengan sentido y puedan ser confiables.

Qué aspectos son importantes al crear cualquier tipo de "Inteligencia Empresarial":
Los datos deben prepararse
Antes de mostrar cualquier cosa, los datos deben ser preparados de manera personalizada y específica que se aplique a tus datos y lógica de negocio. Esto significa:
Limpieza de inconsistencias, valores faltantes y errores de origen.
Estandarización de formatos entre sistemas.
Resolución de duplicados.
Aplicación y validación de reglas de negocio.
Sin una limpieza y validación sólidas, cualquier métrica puede ser engañosa. Tomar decisiones con datos defectuosos es peor que no tener datos en absoluto.
Los mejores datos son aquellos que no tienes que actualizar
Probablemente has pensado en algún momento que ingresar datos manualmente en una hoja de cálculo es una pérdida de tiempo, y que no tiene sentido porque podrías simplemente falsificarlos y nadie lo notaría.
Para asegurar que la información fluya correctamente, necesitas canalizaciones de datos bien diseñadas—procesos que automaticen la extracción, transformación y carga de datos de diferentes sistemas (ETL/ELT).
Una buena canalización:
Extrae datos brutos de múltiples fuentes.
Aplica lógica de negocio y transformaciones.
Entrega datos limpios, listos para el análisis.
Funciona de manera programada y confiable.
Esto garantiza que los datos estén siempre actualizados y sean confiables, eliminando el trabajo manual propenso a errores.
Mide lo que es importante para ti
Medir lo que miden todos los demás no es suficiente. Cada organización tiene procesos y metas únicos, por lo que necesita métricas personalizadas.
Definir buenas métricas significa:
Comprender los procesos clave.
Identificar indicadores que realmente agreguen valor.
Alinearlos con objetivos estratégicos.
Documentarlos claramente para que todos los entiendan de la misma manera.
Manejando diferentes sistemas, tipos de datos y granularidades
La mayoría de las organizaciones no dependen de un solo sistema. Finanzas, producción, logística, CRM y calidad a menudo habitan en plataformas separadas.
Orquestar datos significa:
Conectar estas fuentes de manera confiable.
Resolver diferencias en formatos y granularidad.
Asegurar la sincronización y consistencia.
Sin integración, no hay una visión unificada única del negocio.
Conclusiones
Un dashboard llamativo no resuelve nada por sí solo. Para ofrecer verdadero poder en la toma de decisiones, debes invertir en:
Construir canalizaciones de datos robustas.
Limpiar y validar adecuadamente los datos.
Definir métricas personalizadas y alineadas con el negocio.
Orquestar datos entre diferentes sistemas.
Solo entonces puedes asegurar que la información fluya correctamente a través de la organización, y que los dashboards se conviertan en algo más que gráficos bonitos. Se convierten en una verdadera herramienta para la toma de decisiones informadas.